Realizar una buena entrevista es uno de los elementos claves, y el primer paso, para seleccionar a la empleada de hogar que mejor se adapte a nuestras necesidades, puesto que en ella tanto empleadores como empleadas tienen que concretar sin ningún tipo de dudas todas las cuestiones relacionadas con horarios, tareas, descansos, vacaciones, salario, etc.

El objetivo de la entrevista será siempre escoger a aquella trabajadora que mejor se adecúe  a las peculiaridades de cada hogar, y la entrevista personal es la herramienta que más nos va a ayudar a elegir a la candidata ideal.

Es muy importante saber transmitir a la futura empleada cuáles van a ser sus tareas y obligaciones en el hogar, debiendo hacer especial mención de aquellas tareas que requieran un mayor grado de exigencia por parte de la familia, como podría ser un planchado más profesional, una cocina más elaborada, etc.

Fases de la entrevista

Inicio: Verificación de datos. Una vez definidas las necesidades del empleador, lo primero que debemos pedir es el DNI o NIE de la candidata, con el fin de confirmar sus datos personales y de esta forma dar por iniciada la ronda de preguntas.

Averiguar qué busca la candidata. La entrevista en sí misma debe empezar con una serie de preguntas que nos permitan descubrir qué busca la empleada de servicio doméstico, sus inquietudes y necesidades. ¿Por qué? Pues porque es importante confirmar que los objetivos del empleado y del empleador van en la misma línea, es decir, saber si vamos a encajar, lo que no siempre es fácil, pero si básico, ya que vamos a dejar en sus manos nuestro más precioso bien: la familia.

Conocer las aptitudes del candidato en relación a nuestros requerimientos. A la hora de valorar a la posible empleada, debemos tener en cuenta varias cosas:

  • Edad: es importante entender que este aspecto marca las habilidades y cualificaciones de la empleada para realizar determinadas actividades (no es lo mismo trabajar con niños pequeños que con personas mayores o realizando labores domésticas).
  • Saber dónde reside la empleada: sin interesarnos al detalle, sí nos conviene conocer el área en el que vive con el fin de determinar lo que tarda en llegar y el tipo de conexiones de transporte de que dispone, evitando futuros disgustos de retrasos o problemas de acceso.
  • Estudios, cursos y conocimientos que tiene, lo que nos permitirá hacernos una composición completa de sus habilidades e intereses y de su actitud ante el aprendizaje.

Experiencia en trabajos anteriores, enfatizando en aquella labor que sea más importante para la empleadora, por ejemplo, en el caso de tener que cuidar niños, si ha trabajado antes en hogares donde debía atenderles, sin olvidar pedirle información de edades y tareas requeridas en las anteriores familias. Y si las aptitudes más valoradas por el empleador son la cocina o la plancha, es conveniente preguntar por algunos platos típicos que sepa elaborar o qué tipo de planchado sabe hacer.

Solicitud de referencias o informes. Antes de finalizar la entrevista deben solicitarse los números de teléfono de las personas para las cuáles ha trabajado anteriormente con el fin de llamarles personalmente para pedirles referencias de la futura empleada. De esta forma constataremos la veracidad de la información que nos ha dado en la entrevista, además de tener así la oportunidad de preguntar a un tercero por aspectos que consideremos importantes de la candidata y que evalúen el trabajo que realizó para ellos.

Marco legal y ayudas a la contratación. Una vez decidido quién es la empleada idónea, el empleador debe respetar y aplicar todo lo dispuesto por la Ley 26.844 de Servicio Doméstico, que trata de mejorar las condiciones laborales y mejorar el contrato de empleado de hogar.

 

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