En ocasiones, sus labores pueden ir más allá de la limpieza y el cuidado de la casa pero siempre deben quedar claras para ambas partes.

El contrato del servicio doméstico debe especificar qué tipo de obligaciones y responsabilidades tiene la empleada de hogar en su jornada laboral. En primera instancia, se encarga de todo lo relacionado con la limpieza del domicilio cumpliendo con labores como pasar la aspiradora, hacer las camas, limpiar los pasillos, el recibidor, el aseo y demás habitaciones de la casa. Otra de las labores básicas de la empleada de hogar puede ser hacerse cargo de la cocina, esto es, además de encargarse de su limpieza, hacer la comida en algunos casos.

Pero también pueden tener otro tipo de responsabilidades durante la jornada laboral. En el caso de que el empleador tenga hijos, la empleada doméstica tiene el deber de cuidar de los niños mientras no estén los padres. Pasa lo mismo si en la casa viven personas mayores que necesitan cuidados específicos. Este tipo de tareas suelen ser más comunes en empleadas de hogar internas que viven en la casa.

Una de las razones por las que el empleador tiene que especificar en el contrato las labores que debe de realizar la empleada es el acuerdo entre las dos partes del salario mensual percibido por el servicio doméstico.

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